DESIERTO…LA EXCUSA DE DIOS
Lectura bíblica:
Génesis 34; 24: “…Aná es el que descubrió manantiales en el desierto,…”
Dios esta dando a luz una generación con un pensamiento diferente, renovada en el espíritu de su mente, determinada a trabajar en erradicar todo concepto tradicional heredado que no le permita avanzar y alcanzar la renovación, y arribar a niveles mayores de la manifestación del propósito y la gloria del Señor.
Aprendimos que el desierto era un lugar de prueba y soledad, un lugar desguarnecido y abandonado, donde sufríamos; pero por la revelación entendemos que este es un lugar donde El se encuentra con su pueblo en una fiesta que se transforma en la antesala adonde comienza a desplegarse toda la plenitud de vida en Cristo.
Zibeón significa “ladrón”, tiene dos hijos uno llamado Aja cuyo nombre significa “semejante al padre”, el otro es Aná “protegido por Dios”.
Hechos 14; 3 “... El desierto los ha encerrado….”
Israel estaba físicamente libre, pero mentalmente seguían sintiéndose esclavos.
En el verso 1 dice que Jehová hablo con Moisés, es decir ellos no ignoraban los planes del faraón, la revelación te da libertad, mientras que la ausencia de ella te lleva a actuar y pensar como lo hace el sistema de este mundo.
Génesis 3; 25 “… Los hijos de Aná fueron Disón, y Aholibama, hija de Aná…”
Aná en medio del desierto dio a luz una generación gloriosa. Habían aprendido que el desierto era un lugar donde se encontraba la libertad, la multiplicación y el camino para encontrarse con el propósito.
Éxodo 5; 1”…Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto…”
Caleb significa” audaz o impetuoso” tenia ochenta y cinco años, desafío lo sobrenatural porque estaba determinado a que nada le quitaría su herencia.
Números 3; 14 “…habló el SEÑOR a Moisés en el desierto..”
Programar nuestra vida emocional para alcanzar el destino profético.
Oseas 2; 14 “…Por eso, ahora voy a seducirla: me la llevaré al desierto
Le muestra que todo el camino recorrido, Su presencia estuvo allí, nada puede hacer claudicar a aquel cuyo corazón ha sido cautivado por el amor del Señor, sabe que no visita al Padre, sino que vive en la presencia de Aquel que lo lleva a la tierra prometida, a conquistar y poseer lo que le corresponde por ser un derecho legal otorgado por el mismo Dios.